
Hoy me siento muy quemado en lo laboral, y confuso en lo emocional. Estoy hasta las narices de la rutina de trabajo, y pensar en los 8 meses que quedan para poder decir 'ahí os quedáis' se me hace frustrante y desesperante. En lo otro, no sé si fui demasiado blando anoche, y vuelve a cansarme el ver parejas felices por la calle, y no poder disfrutar de algo que encuentro a faltar y necesito. Debo de ser más egoísta y envidioso de lo que pensaba.
Cené con H en un buffet japonés muy bueno, en noche de luna llena, y tras un día en que había madrugado para jugar a fútbol, y la consiguiente siesta me había dejado bastante zombie. Total, un calco exacto al día que conocí a la A lombarda, hace ya más de un año. Anoche sabía perfectamente que me la iba a encontrar. Fuimos al Pile Club, local pequeño pero acogedor, a pesar del aire acondicionado. Cuando llegaron A y su hermana, nos fuimos para el Sidecar, y aunque era pronto, Ordovás ya había acabado su sesión. Él mismo me lo dijo, al lado de la cabina donde ya hacían de las suyas Mendetz Dj's, cuando fui a preguntarle si pincharía más tarde. Cubata arriba, cubata abajo, y con el cambio al dj residente, la música mejoró, el ambiente también, y el animal desordenado nocturno salió a gustarse. Bailes por aquí, rubitas cerquita por allá, y me parece ver a la A amiga de la lombarda de refilón. Sigo bailando despreocupadamente, me tocan la espalda, y ahí está la lombarda, meses después de nuestro último encuentro casual. Dos besos, charla espontánea y agradable, y es que a pesar de todo, me hace ilusión verla. Que si "¿cómo te va?", que si " a ver si quedamos", que si "nunca te veo por el barrio"... (luego pensé que le tendría que haber dicho: "si realmente querías verme, ya sabías dónde encontrarme..."). Me vuelvo a bailar con mi gente, y sonrío a una veterana que no para de buscarme bailando a mi lado. Aunque la lombarda me da a entender que no quiere agobiarme ni cortarme el rollo, ellas pasan una y otra vez por delante, o se ponen cerca varias veces, buscando el contacto. Yo a mi bola, bailando y disfrutando como un cosaco, pero sin ir a buscarla. Si realmente quiere, que tome la iniciativa. A amiga también intenta ayudarla pasando a mi lado y dándome conversación, y yo le sigo el rollo, pero sin darle más cuerda de la necesaria. Pixies, Arctic Monkeys, The Cure, Blood Red Shoes... yo floto en éxtasis musical, y me veo por encima del bien y del mal, riéndome de la situación, aunque en el fondo supongo que me habría gustado un poco más de valentía por su parte. Sobre las 5, decidimos largarnos, me voy a despedirlas, y volvemos a quedar por enésima vez en que a ver si nos llamamos y vamos a tomar algo y charlar. Me encantaría, pero sigo teniendo muy claro que yo no daré el primer paso, porqué eso es algo que no me toca hacer a mí.